NARCISO TORREALBA /
***“El caso es buscar consuelo en el desconsuelo”
Unamuno…
No es raro, que al fulano Trump, se le ocurra en estos momentos meter en el mismo saco, entre las causas de su derrota el pedazo de torta, que le obsequió María Corina, cuando en sus arrebatos desesperados por aparecer en los grandes titulares del gran poder mediático, salió con su sonrisita tan parecida a su “distinguido” socio; ya que, a partir de ese instante los organizadores del premio Nobel de la Paz, en combinación con el infinitamente nombrado, y la susodicha, terminaron por desvalorizar el reconocido premio, al convertirlo en un insignificante pedacito de torta, pero cargado de dólares y del cual solamente falta saber, si en el reparto iba incluido el valor metálico.
Ahora, los partidarios de Trump, que todavía existentes algo desorientados, después de la soberana y estruendosa evacuada en contra de la humanidad, porque desde el mismo momento de recibir las riendas de la Casa Blanca, la ha colocado al borde de una guerra nuclear, sin importarle absolutamente nada con tal de ayudar a detener el desmoronamiento del imperialismo y por ende el capitalismo salvaje, el causante de todos los males en el propio Estados Unidos, y buena parte del mundo, con honrosas excepciones, entre ellas Cuba, que a pesar de un bloqueo criminal, puede presentar valiosos argumentos de lo que es capaz, cuando un país tiene vergüenza y dignidad.
Por los momentos después de la derrota aplastante de Trump, en la mitad de su periodo presidencial, es cuando la fiera herida del imperialismo se torna por demás peligrosa, ya que, de aquí en adelante, nadie sabe, cómo van a ser los zarpazos de las grandes corporaciones, porque al final son los grandes responsables de haber colocado a un verdadero analfabeto funcional en política, a dirigir un país, como los Estados Unidos, que entre sus grandes “logros” se encuentran invasiones para saquear los recursos de países, principalmente el petróleo, en nombre de la libertad y la democracia, y por eso la falsedad de Trump, es su verdadera carta de presentación y es imposible de superar.
El único consuelo, que le puede quedar a la susodicha, es que no la pueden comparar con la dama cónyuge del peligroso guarimbero fugitivo Leopoldo López, Lilian Tintori, quien terminaba salpicando a todo aquel al que se le arrimaba, porque seguro se conseguía una piedra en el camino, y tarde o temprano lo esperaba una derrota, y faltó poco para ser bautizada, como la dama de la mala suerte. Sin embargo, ni eso, supera lo hecho por la María Corina, una supuesta venezolana, ya que, el bochornoso e inaceptable deseo de pedir en repetidas oportunidades una invasión, con la esperanza de llegar a Miraflores, la coloca en una rango insuperable, que solamente es digerido por un grupo importante de venezolanos por la ignorancia y el gran poder mediático, que es capaz de cambiar todo, así, como sucedió en una época, a pesar de no estar tan desarrollado a los niveles de hoy en día; sin embargo, cambio los calificativos hacia Carlos Andrés Pérez, quien era conocido por el ministro policía asesino, que cumplía las ordenes de Rómulo Betancourt ¡Disparen primero y averigüen después! por un humilde saltador de charcos, para llegar a la presidencia por dos mandatos.
La derrota de Trump, estaba cantada a capela, ya que, el resultado de un periodo y medio, prácticamente metió al mundo en un verdadero laberinto, donde los mismos republicanos se desorientaron y no les quedó a buena parte de ellos, que votar en contra, para tratar por lo menos de callar a un desquiciado, pedófilo, quien ha utilizado su montaña de dólares para sobornar, amenazar y callar a los que han presentado pruebas y argumentos suficientes para ser enjuiciado, no solamente por lo negativo que ha sido, sino por el currículo de un verdadero depravado, que no puede hablar de moral y buenas costumbres, ni siquiera encerrado en el baño, porque vibran las paredes. Falta saber, si María Corina, le va llevar la otra mitad de la torta y él de recibirla, como cualquier niño malcriado, cuando no le cumplen sus caprichos. Caso contrario al destacado jugador de baloncesto, Lebrón James, quien dijo muy claro: “Vive criticándome, porque no le doy mis anillos de campeón, como hizo la panameña María Corina, pero olvida, que me ha tocado sudar y bastante” Menos mal, que no dijo venezolana, porque cualquiera que haya nacido en la tierra de Simón Bolívar, siente pena ajena.
narcisotorrealba29@gmail.com

